Aún existe cierta confusión, especialmente fuera de Japón, sobre la naturaleza de la profesión de las geishas. Este tema se ha complicado debido a las prostitutas japonesas, particularmente en onsen, que quieren ligarse al prestigio de las geishas promocionándose a los turistas (japoneses y extranjeros) como "geishas".
Tradicionalmente, la geisha debe mantenerse soltera (o retirarse luego de su matrimonio), aunque no es poco común que tengan hijos. Mientras que los compromisos generalmente incluyen coquetear e incluso bromas sugestivas (no obstante codificados en maneras tradicionales), nunca incluyen actividad sexual, y una geisha no es pagada por sexo, aunque algunas pueden elegir tener una relación que incluya el sexo con algún cliente fuera de su rol como tal. Y debido a que estas relaciones están relacionadas con la capacidad del cliente de pagar por los servicios tradicionales, el argumento puede ser que es simplemente una forma complicada de prostitución.
Fue tradicional para las geishas tener un danna, o cliente habitual. Un danna era generalmente un hombre adinerado, algunas veces casado, quien tenía recursos para financiar los costos del entrenamiento tradicional de la geisha y otros gastos considerables, teniendo derechos especiales (no solo físicos). Esto ocurre a veces hoy en día.
Aunque una geisha y su danna podrían estar enamorados, la relación está sujeta a la capacidad del danna a entregar algún aporte financiero. Los valores y convenios ligados a este tipo de relaciones no son bien comprendidas, incluso entre los japoneses.
Se especula sobre la venta de la virginidad de las geishas y de su cuerpo a un solo cliente (hasta que el danna se cansara y entonces se buscaría otro), algo que era usual y que la publicación de la novela "Memorias de una geisha" generó gran polémica sobre este tema, normalmente acallado y negado por la novela y escritores románticos
Todos los cambios en nuestras vidas nos taerán pérdidas que nos moveran el suelo, pero también muchas ganancias que podemos aprovechar al máximo. Tenemos que recordar que todo en la vida es temporal, y aunque nos cueste trabajo despegarnos de las cosas que nos gustan, es una condición humana a la que hay que acostumbrarse, pues si lo hacemos de la forma adecuada, obtendremos un gran crecimiento.
Cuando nos sentimos solas se nos cierra el mundo, por eso es básico tener un plan de emergencia que nos ayude a encontrar una salida a ese momento de desesperación; asi que antes de lanzarnos sobre el pote de mantecado de chocolate que está en la nevera, pensemos que la mejor forma para sobreponernos a los cambios emocionales es movernos con ellos.
Podemos empezar por arreglar nuestro cuarto de una forma diferente, ir a nuestro lugar favorito, empezar el libro que tantas ganas teníamos de leer, salia a bebernos un café con la amiga que tiene años que no vemos, pasar más tiempo con nuestra familia, inscribirnos en el gym o en un crusito de fortografía para aprender algo nuevo y conocer gente. No importa lo que decidamos hacer, siempre y cuando nos demos gusto a nosotras mismas. Veremos que cuando empezemos a ponerle un orden a nuestras cosas, nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro estado de ánimo también lo harán.
Bueno, se supone que yo escriba algo interesante en mi blog, como es habitual, pero hoy para mi interesante es el análisis de mi corta pero inestable vida.
Cuando te enteras de que sólo tengo 18 años pues dirás:" Ay bendito, ¿pero que ha vivido esta niña?", yo sé que eso es lo primero que te viene a la mente o algo asi. Pero aunque sea bien difícil de creer desde mis 14 años mi vida comenzó a agrietarse poco a poco. En algunos momentos se puede decir que esas grietas pudieron ser rellenadas por algún tiempo, pero estas volvían tarde o temprano a salir. A veces pienso que Dios me trajo a este mundo a vivir puras visicitudes para que entonces en algún momento escriba un libro, jaja.
Para empezar, quien me crió fue mi madre solita. Actualmente vivo con ella y con mi abuela, la peor parte es que yo reconozco que ella se ha fastidiado toda su vida por darme lo mejor y por mantenerme bien, pero yo lo que he hecho desde el comienzo de mi adolscencia ha sido llenarla de lágrimas, descepciones y cosas feas que ella no se merece. Hay momentos en el que trato de hacer todo lo que ella espera y desea de mi, pero siempre me salgo con la mía. Ojalá y yo no tenga muchos hijos, porque me da pánico de solo pensar que pueda repetir la historia de mi mamá.
En fin, todo el mundo me ve como una niña ejemplar, respetuosa y muy buena, pero si supieran que lo que he hecho es llenarle la vida a mi mamá de lamentos y desdichas. Más adelante seguiré explicándote más a fondo sobre mis odiseas, y espero que yo no soy una especie unica por la que está pasando esta situación.